Llegar a los 80 o 90 años no necesariamente significa abandonar los proyectos personales. En Japón, algunas personas mayores han encontrado en el deporte, el arte y el aprendizaje nuevas oportunidades para mantenerse activas.
Desde nadadores centenarios hasta fotógrafos que descubrieron su vocación después de jubilarse, estas historias muestran cómo la cultura japonesa puede fomentar la autonomía, la participación comunitaria y el sentido de propósito durante la vejez.
Aunque la alimentación y la atención médica influyen en el envejecimiento saludable, los especialistas destacan también la importancia de conservar vínculos sociales y desarrollar actividades significativas.
La cultura japonesa impulsa la actividad en adultos mayores
Mieko Nagaoka comenzó a practicar natación después de cumplir 80 años, como parte de su recuperación de una lesión de rodilla.
Su dedicación la llevó a establecer récords mundiales en competencias para nadadores mayores. A los 105 años todavía participaba en torneos, antes de anunciar su retiro deportivo en septiembre de 2019.
Otro caso destacado fue Hidekichi Miyazaki, conocido como Golden Bolt, quien estableció un récord de velocidad en los 100 metros para personas mayores de 105 años.
También sobresale Yuichiro Miura, alpinista japonés que alcanzó la cima del Everest a los 80 años.
Estos ejemplos reflejan que mantener objetivos personales puede representar una motivación importante para continuar realizando actividades físicas y sociales.
Yuko Oguma, investigadora de la Universidad de Keio, explica que caminar, realizar estiramientos y participar en actividades comunitarias favorece tanto la condición física como el bienestar cognitivo.
El aprendizaje y la convivencia también favorecen la longevidad
La participación social constituye otro elemento importante del envejecimiento saludable en Japón.
Muchas personas mayores practican caligrafía, jardinería, música y otras actividades tradicionales. Algunas también colaboran como voluntarias en escuelas y espacios comunitarios.
Dentro de la sociedad japonesa existe el concepto meiwaku, relacionado con evitar causar molestias a otras personas. Esta idea puede influir en el deseo de conservar la independencia durante la vejez, aunque también puede dificultar la aceptación de ayuda.
Un ejemplo de aprendizaje continuo es Kimiko Nishimoto, quien comenzó a estudiar fotografía a una edad avanzada y ganó popularidad en Instagram gracias a sus autorretratos humorísticos.
Sus imágenes cuestionaron los estereotipos sobre la edad y mostraron que la creatividad puede desarrollarse en cualquier etapa de la vida.
De acuerdo con Oguma, los beneficios de estas actividades no dependen de realizar esfuerzos extraordinarios. La convivencia, el movimiento cotidiano y la participación en proyectos colectivos también resultan valiosos.
Las experiencias descritas muestran cómo la cultura japonesa ha generado espacios para que algunas personas mayores mantengan su independencia y continúen desarrollando intereses.
Sin embargo, estos casos no representan a toda la población japonesa ni demuestran que exista una fórmula única para alcanzar una vida larga.
La principal enseñanza es que envejecer saludablemente también implica conservar oportunidades para aprender, relacionarse y participar en la sociedad.