La aparición de un pequeño bulto en el cuello puede ser una señal de alerta sobre problemas en la glándula tiroides. Aunque no todos los nódulos son malignos, los especialistas recomiendan acudir a una valoración médica cuando aparecen.
Médicos del Hospital Civil de Guadalajara Fray Antonio Alcalde advirtieron que la deficiencia de yodo en la alimentación figura entre los factores asociados con determinados tipos de cáncer de tiroides.
Este padecimiento afecta principalmente a mujeres y suele diagnosticarse entre los 30 y 60 años. Sin embargo, cuando se identifica oportunamente, los tipos más comunes presentan un pronóstico favorable.
La falta de yodo y otros factores de riesgo
Salvador Plascencia Pérez, jefe del servicio de Endocrinología del Hospital Civil de Guadalajara, explicó que vivir en regiones con deficiencia de este mineral puede representar un riesgo para la salud tiroidea.
El especialista señaló que algunas personas han sustituido la sal yodada por alternativas como la sal del Himalaya, que no necesariamente contienen cantidades suficientes del nutriente.
No obstante, la relación entre la deficiencia nutricional y el cáncer depende del tipo de tumor y de otros factores. No todos los casos tienen su origen en la alimentación.
Entre los riesgos identificados también destacan los antecedentes familiares, la obesidad, la resistencia a la insulina y la exposición a niveles elevados de radiación.
Uno de los signos más frecuentes es la aparición de un nódulo en la parte anterior del cuello. Aunque el hipotiroidismo no implica necesariamente un mayor riesgo de cáncer, cualquier cambio persistente requiere evaluación médica.
Las mujeres presentan más diagnósticos de cáncer de tiroides
De acuerdo con los especialistas del Hospital Civil, las mujeres tienen entre dos y tres veces más probabilidades de desarrollar esta enfermedad que los hombres.
La edad promedio de diagnóstico ronda los 52 años, aunque también pueden presentarse casos fuera de ese rango.
En México, las estimaciones citadas por el Instituto Nacional de Cancerología y Globocan sitúan los nuevos diagnósticos anuales entre 11,392 y 12,122 casos.
Gabriel Mireles Sigala, médico del área de Cirugía Oncológica, informó que el Hospital Civil de Guadalajara realiza aproximadamente mil consultas anuales de seguimiento a pacientes con esta enfermedad.
El especialista destacó que el centro hospitalario registró un fallecimiento durante el año anterior al reporte.
A escala general, los tipos más comunes de cáncer de tiroides presentan tasas de supervivencia superiores al 90 % a diez años, aunque el pronóstico depende del subtipo y de la etapa del diagnóstico.
Los especialistas recomiendan prestar atención a los cambios en el cuello y mantener una alimentación equilibrada.
El consumo adecuado de yodo contribuye al funcionamiento normal de la glándula tiroides, pero ingerir cantidades excesivas tampoco resulta recomendable.
Por ello, ante cualquier sospecha, la valoración profesional resulta más útil que recurrir a suplementos o modificar la dieta sin orientación médica.