Alejarse del teléfono durante unos días puede parecer sencillo, pero mantener ese cambio resulta mucho más complicado. Las redes sociales, las aplicaciones y las exigencias laborales han convertido la conexión permanente en parte de la vida cotidiana.
Una encuesta del Pew Research Center revela que aproximadamente la mitad de los adultos estadounidenses considera que pasa demasiado tiempo frente a su teléfono. Aunque muchas personas intentan reducir el uso de smartphones, pocas consiguen mantener sus nuevos hábitos.
Por qué cuesta tanto reducir el uso de smartphones
De acuerdo con el estudio, cerca de una cuarta parte de los adultos utiliza su teléfono casi constantemente. Además, 45% ha intentado disminuir el tiempo de uso, pero solo una cuarta parte de ese grupo afirma haberlo conseguido.
Entre las alternativas más populares aparecen los teléfonos básicos, los retiros de desintoxicación digital y los periodos semanales sin pantallas. Sin embargo, abandonar repentinamente las aplicaciones no siempre produce cambios duraderos.
Gabriela Nguyen, egresada de Harvard y fundadora de Appstinence, considera que uno de los principales errores consiste en eliminar las redes sociales sin desarrollar un plan para sustituir los hábitos anteriores.
Su programa propone el método de las cinco D: disminuir, desactivar, eliminar, cambiar a dispositivos más sencillos y abandonar determinadas tecnologías. La estrategia busca una transición gradual, en lugar de una desconexión inmediata.
Reducir el tiempo frente a las pantallas puede beneficiar la salud física y mental. Algunas investigaciones han relacionado estas pausas con menos fatiga visual y mejoras en síntomas de ansiedad, depresión e insomnio.
El trabajo también dificulta la desconexión digital
Greg Epstein, capellán humanista de Harvard y el MIT, plantea que el objetivo no debería ser rechazar toda la tecnología, sino construir una relación más saludable con ella.
El problema también aparece fuera del ámbito personal. Los mensajes laborales después del horario establecido y la dependencia de herramientas digitales dificultan separar el trabajo del descanso.
Sharon Block, especialista en derecho laboral de Harvard, advierte que las normas laborales no siempre se han adaptado a esta pérdida de límites.
Países como Francia, Australia e Italia han establecido disposiciones relacionadas con el derecho a la desconexión. En Estados Unidos, una propuesta presentada en California durante 2024 no llegó a votarse.
Para los especialistas, recuperar el control no significa abandonar por completo los smartphones, sino decidir cuándo utilizarlos y establecer límites sostenibles.
Nguyen sostiene que el propósito de cambiar los hábitos digitales es reconsiderar el papel que debe ocupar la tecnología en la vida de cada persona, sin convertir la desconexión en otra exigencia de productividad.