Algunos estudiantes avanzan constantemente mientras otros parecen quedarse estancados, incluso cuando reciben una enseñanza similar. La explicación no estaría únicamente en cuánta información pueden mantener y procesar mentalmente mientras resuelven un problema.
Una investigación de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología (NTNU) encontró que la motivación intrínseca puede desempeñar un papel más importante que la memoria de trabajo para explicar la mejora de las habilidades en matemáticas a lo largo del tiempo.
Matemáticas mejoran cuando existe interés por aprender
El estudio, publicado en Contemporary Educational Psychology, analizó información de participantes de entre 8 y 16 años pertenecientes al proyecto Trondheim Early Secure Study.
Los investigadores querían distinguir dos cuestiones diferentes: qué características explican que algunos estudiantes obtengan mejores resultados que otros y cuáles están relacionadas con el progreso individual.
La memoria de trabajo tiene una relación importante con el rendimiento. Funciona como una especie de libreta mental que permite conservar temporalmente números, reglas y resultados intermedios mientras se resuelve un ejercicio.
Los alumnos con mayor capacidad en este aspecto suelen desenvolverse mejor. Sin embargo, los investigadores observaron que la memoria de trabajo representa principalmente una diferencia relativamente estable entre estudiantes y no necesariamente aquello que impulsa su progreso posterior.
La motivación intrínseca mostró un comportamiento diferente.
Disfrutar una materia también puede favorecer el progreso
La motivación intrínseca aparece cuando un estudiante realiza una actividad porque le resulta interesante, divertida o significativa, en lugar de hacerlo exclusivamente para conseguir buenas calificaciones, recibir reconocimiento o evitar consecuencias negativas.
Astrid Hoås Morin, profesora asociada del Departamento de Educación y Aprendizaje Permanente de NTNU y primera autora del estudio, considera que fomentar interés, dominio y participación puede resultar más prometedor para mejorar el aprendizaje que intentar entrenar directamente la memoria de trabajo.
Esto no elimina la importancia de practicar. La práctica dirigida también ayuda a desarrollar habilidades, pero mantenerla requiere suficiente disposición para continuar aprendiendo.
Los investigadores encontraron además una relación que funciona en ambas direcciones. Una mayor motivación intrínseca se asoció con un mejor desempeño matemático dos años después. Al mismo tiempo, quienes mejoraban sus resultados mostraban posteriormente niveles superiores de motivación.
En otras palabras, disfrutar el aprendizaje puede favorecer el progreso y experimentar avances puede aumentar las ganas de continuar.
Los resultados tampoco significan que la capacidad cognitiva deje de importar. La memoria de trabajo mantiene una relación clara con el desempeño, pero resulta más difícil de modificar y parece explicar mejor las diferencias entre alumnos que los cambios experimentados por una misma persona.
Esta distinción tiene implicaciones educativas. Un estudiante con dificultades no necesariamente está condenado a permanecer en el mismo nivel debido a sus capacidades iniciales.
Crear experiencias que despierten curiosidad, permitan experimentar avances y otorguen significado a los ejercicios podría favorecer una relación más positiva con la materia. Según los investigadores, comenzar temprano también puede ser importante para construir ese círculo entre interés, práctica y aprendizaje.