Viajar más lejos de la Tierra que cualquier generación anterior cambió la manera en que un astronauta observa su planeta. Después de completar una de las misiones espaciales más importantes de su carrera, el estadounidense que pilotó la nave Orion ha decidido regresar al lugar donde comenzó su formación universitaria.
A sus 50 años, Victor Glover deja el cuerpo de astronautas en activo de la NASA después de participar en Artemis II. Ahora volverá a la Universidad Politécnica Estatal de California (Cal Poly), donde estudió y conoció a su esposa, aunque conservará una relación con la agencia espacial.
Victor Glover inicia una nueva etapa después de Artemis II
Glover formó parte de la tripulación que pasó nueve días y dos horas a bordo de Orion. Junto con Christina Koch, Reid Wiseman y Jeremy Hansen recorrió más de un millón de kilómetros y alcanzó una distancia máxima de 406,771 kilómetros de la Tierra.
La misión también convirtió a Glover en el primer astronauta negro que viajó alrededor de la Luna y en el primero que pilotó una nave Orion tripulada.
Uno de los momentos que más recuerda ocurrió durante el paso por la cara oculta lunar, cuando la tripulación quedó temporalmente sin comunicación con la Tierra. Para Glover, aquella experiencia reforzó una idea que otros astronautas han expresado después de observar nuestro planeta desde el espacio: la fragilidad de la Tierra frente a la inmensidad que la rodea.
También destacó la comunicación que realizaron con astronautas de la Estación Espacial Internacional durante una jornada destinada a descansar y organizar la nave.
De astronauta activo a formador de nuevas generaciones
Su salida no representa una ruptura completa con la NASA. Glover recibió el estatus de astronauta emérito, condición que comparte con Reid Wiseman y que permitirá a ambos continuar vinculados con la preparación de nuevos astronautas.
Su trayectoria comenzó mucho antes de Artemis II. Glover es capitán de la Marina estadounidense, fue piloto de pruebas y participó en 24 misiones de combate durante la guerra de Irak en 2006.
La educación también tendrá un papel central en su siguiente etapa. Su regreso a Cal Poly conecta su experiencia espacial con la institución pública donde cursó sus estudios universitarios.
Durante su trayectoria, Glover ha destacado además la importancia de que niños y jóvenes encuentren referentes dentro de profesiones que pueden parecer inalcanzables. Él mismo recuerda que durante su infancia no veía un camino claro que le permitiera imaginarse como astronauta.
Después de su viaje lunar, sostiene que la exploración espacial también puede despertar preguntas que trascienden la tecnología. Observar la Tierra desde cientos de miles de kilómetros, explica, puede modificar la percepción sobre problemas como las guerras, las enfermedades, el hambre o el cuidado del planeta.
Glover también continuará compartiendo esa experiencia fuera de Estados Unidos. Tiene prevista su primera visita a España después de Artemis II para participar en el Festival Starmus de La Palma junto con otros astronautas, científicos, ingenieros y premios Nobel.
Su siguiente etapa cambia las misiones espaciales por la formación y la divulgación, pero mantiene un vínculo con aquello que marcó buena parte de su carrera: preparar a nuevas generaciones para continuar la exploración humana del espacio.