Observar regiones enormes del espacio con gran detalle permitirá estudiar fenómenos que todavía desafían las explicaciones actuales de la cosmología. Esa es la misión del observatorio espacial Nancy Grace Roman, desarrollado por la NASA con una inversión de 4,300 millones de dólares.
El telescopio utiliza un espejo comparable al del Hubble y una cámara de campo amplio de 300 megapíxeles. Sus observaciones buscarán comprender la materia oscura, la energía oscura, la evolución del universo y una enorme población de planetas fuera del sistema solar.
Telescopio Roman observará miles de millones de galaxias
Roman se dirige hacia el punto de Lagrange L2, situado aproximadamente a 1.6 millones de kilómetros de la Tierra en dirección opuesta al Sol. El telescopio espacial James Webb trabaja en esa misma región.
Una vez instalado, Roman estudiará cómo se distribuye la materia oscura, una sustancia invisible que contribuye a mantener unidas las galaxias y representa gran parte de la masa del cosmos.
También analizará la energía oscura, asociada con la expansión acelerada del universo. Sus mediciones podrían aportar información sobre la llamada tensión de Hubble, una discrepancia entre diferentes métodos utilizados para determinar la velocidad de expansión cósmica.
Julie McEnery, científica principal del proyecto, considera incluso posible que las observaciones revelen limitaciones en el modelo cosmológico estándar y permitan estudiar si la energía oscura permanece constante o cambia con el tiempo.
La capacidad de observación será considerable. La NASA espera que Roman catalogue alrededor de 20,000 millones de estrellas, al menos 2,000 millones de galaxias y decenas de miles de supernovas, además de numerosos fenómenos transitorios.
Miles de nuevos mundos también estarán bajo observación
Los exoplanetas constituyen otro de los grandes objetivos. La cámara de campo amplio buscará estrellas cuya luminosidad disminuya periódicamente cuando un planeta pasa frente a ellas.
Roman podría contribuir a elevar a más de 100,000 el número de exoplanetas conocidos al término de su misión.
Su segundo instrumento, un coronógrafo experimental, abordará el problema desde otra perspectiva. El sistema utiliza espejos deformables para reducir el intenso brillo de una estrella y detectar la luz mucho más débil reflejada por planetas cercanos.
Los investigadores esperan observar mundos aproximadamente 100 millones de veces menos brillantes que sus estrellas. Entre los objetivos está obtener imágenes en luz visible de planetas similares a Júpiter alrededor de estrellas cercanas.
El análisis de esa luz podría proporcionar información sobre la composición química de sus atmósferas. Además, el coronógrafo servirá para probar tecnologías destinadas a futuros observatorios capaces de estudiar directamente planetas semejantes a la Tierra.
Roman combina así dos escalas extraordinariamente diferentes: investigará la estructura del universo a través de miles de millones de galaxias mientras busca mundos individuales alrededor de otras estrellas.