Una diminuta especie marina posee una capacidad que parece desafiar una regla básica de la vida. Después de alcanzar la madurez, puede regresar a una etapa juvenil y comenzar nuevamente su ciclo biológico.La Turritopsis dohrnii, conocida como medusa inmortal, mide como máximo 4.5 milímetros. Su capacidad de rejuvenecimiento ha convertido su genoma en una herramienta para investigar la regeneración, la protección del ADN y algunos mecanismos relacionados con el envejecimiento.
Jerónimo Roberto Miranda Rodríguez, investigador del Instituto de Neurobiología de la UNAM, explicó que las nuevas técnicas de secuenciación facilitaron su estudio. Su genoma posee aproximadamente 300 millones de pares de bases, frente a los 3,000 millones del genoma humano.
La medusa inmortal puede reiniciar su ciclo de vida
Investigadores de la Universidad de Oviedo estudiaron los cambios en la expresión genética que ocurren durante el rejuvenecimiento. El trabajo, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, identificó dos procesos especialmente relevantes.
Uno involucra el silenciamiento de genes mediante la ruta Polycomb, relacionada con la regulación y especificación celular. El otro corresponde al aumento de la actividad de genes asociados con la pluripotencia.
Estos mecanismos permiten que células especializadas pierdan parte de su identidad y recuperen la capacidad de transformarse en otros tipos celulares. Así, la medusa adulta puede descender al fondo marino, atravesar una fase de reversión y regresar al estado de pólipo.
Sergio Rodríguez Morales, investigador de la Facultad de Química de la UNAM, explicó que esta reprogramación puede ocurrir incluso después de la etapa reproductiva. Otras medusas con capacidades similares solo revierten su desarrollo antes de alcanzar esa fase.
El nombre popular, sin embargo, puede resultar engañoso. El organismo puede morir por enfermedades, depredación o daños en funciones vitales. Su particularidad consiste en que puede repetir indefinidamente el desarrollo reverso cuando las condiciones lo permiten.
Sus mecanismos podrían aportar conocimientos para la medicina
Comprender cómo protege su material genético durante sucesivos ciclos de rejuvenecimiento podría beneficiar investigaciones sobre células troncales inducidas. Estas técnicas buscan devolver células diferenciadas a estados más juveniles.
Uno de los grandes obstáculos es la acumulación de mutaciones. En células madre, determinados cambios genéticos pueden aumentar riesgos como la aparición de tumores. Conocer los mecanismos utilizados por Turritopsis dohrnii podría aportar nuevas pistas para reducir ese problema.
La reparación del ADN también resulta fundamental después de numerosas divisiones celulares. Los investigadores estudian las proteínas involucradas en esos procesos, aunque todavía no está claro si esta especie presenta características especiales relacionadas con sus telómeros.
La regeneración tampoco constituye un fenómeno exclusivo de esta medusa. Las planarias pueden reconstruir su organismo a partir de fragmentos corporales y las células germinales transmiten material genético entre generaciones.
En el Instituto de Neurobiología de la UNAM también estudian el genoma de la babosa Deroceras laeve para comprender mejor procesos de regeneración y adaptación evolutiva.
Los especialistas aclaran que estos descubrimientos no significan que la capacidad de la medusa pueda trasladarse directamente a las personas. Su importancia reside en revelar soluciones biológicas desarrolladas por la evolución para conservar el ADN, regenerar tejidos y enfrentar el deterioro celular.
A diferencia de un organismo simplemente longevo, Turritopsis dohrnii no permanece indefinidamente en su etapa adulta. Su singularidad consiste precisamente en volver atrás en su desarrollo y comenzar otra vez.