Flores comestibles utilizadas en la gastronomía tradicional, desde Jamaica y bugambilia hasta izote, capuchina y flor de plátano.
Flores comestibles que llevan siglos transformando la cocina

Flores comestibles que llevan siglos transformando la cocina

Las flores comestibles forman parte de la gastronomía mucho antes de convertirse en un recurso vistoso de la cocina contemporánea. Rosas, azahar, lavanda y flores de calabaza muestran cómo distintas culturas han aprovechado aromas, sabores y colores procedentes directamente de las plantas.

La rosa tiene una larga tradición en la cocina persa y aporta vitamina C y antioxidantes. El azahar perfuma preparaciones como el Pan de Muerto y el Roscón de Reyes. Asimismo, la lavanda ha formado parte de infusiones y recetas europeas durante siglos.

Flores comestibles que quizá consumes sin saberlo

Algunos alimentos cotidianos son flores o estructuras florales. El brócoli y la coliflor concentran miles de botones inmaduros. La alcachofa también corresponde a un capullo que desarrolla una llamativa flor violeta cuando no se cosecha.

Las alcaparras son botones florales cerrados, mientras que el clavo de olor procede del capullo seco de un árbol. También el azafrán nace de una flor. Cada Crocus sativus produce solamente tres estigmas rojos y se requieren alrededor de 150,000 flores para obtener un kilogramo.

Latinoamérica conserva una diversidad especialmente rica. La flor de Jamaica, originaria de África tropical, se convirtió en ingrediente habitual de México y el Caribe. En realidad, se consume principalmente su cáliz carnoso, apreciado por su sabor ácido, antocianinas y compuestos fenólicos.

De la bugambilia al corazón de plátano

La bugambilia también tiene usos culinarios. Sus coloridas brácteas sirven para preparar infusiones, aguas frescas, siropes y productos de repostería. Sin embargo, los posibles beneficios medicinales estudiados hasta ahora siguen sin demostrarse suficientemente en humanos.

La flor de izote mantiene una importante tradición gastronómica en El Salvador, Guatemala y el sur de México. Suele hervirse para reducir su amargor antes de incorporarse a sopas, tamales, guisos o preparaciones con huevo.

También destaca la capuchina, originaria de los Andes. Flores, hojas, botones y semillas verdes pueden consumirse y ofrecen un sabor picante parecido al berro. Aporta vitamina C, carotenoides y glucosinolatos.

La flor de plátano, por otro lado, tiene una textura comparable con la alcachofa y aparece en ensaladas, sopas, curries y salteados. Pensamientos, violetas, borraja, saúco, cebollino y flor de maguey amplían todavía más este universo culinario.

No obstante, nunca debe asumirse que una flor es comestible solamente porque resulte familiar. Algunas especies son tóxicas y otras pueden contener pesticidas. Para cocinar deben utilizarse exclusivamente variedades identificadas como aptas para consumo humano y procedentes de fuentes seguras.

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