La terapia también puede abrir nuevas etapas después de los 65 años. Aunque muchas personas la asocian con adultos jóvenes, estudios muestran que el apoyo psicológico conserva su eficacia y puede ayudar a enfrentar cambios, pérdidas o conflictos familiares.
Maurizio, de 70 años, comenzó un proceso terapéutico para comprender un dolor físico que arrastraba desde la infancia. Aunque no encontró una causa única, descubrió un espacio de introspección que le permitió revisar su historia. Antonio y Gigliola buscaron ayuda para trabajar tensiones acumuladas y reconocieron mejoras en su comunicación.
La terapia puede mejorar el bienestar en la vejez
La Organización Mundial de la Salud estima que el 14% de las personas mayores de 70 años vive con algún trastorno de salud mental, sobre todo ansiedad o depresión. Sin embargo, el acceso a psicoterapia sigue siendo mucho menor que entre los adultos jóvenes.
Investigaciones revisadas por especialistas de la Vrije Universiteit Amsterdam no encontraron evidencia de que la psicoterapia pierda efectividad después de los 75 años. Algunos estudios incluso muestran altos niveles de compromiso entre pacientes mayores.
Además, las intervenciones grupales pueden ofrecer beneficios porque reducen el aislamiento y crean espacios de conexión con personas que atraviesan experiencias similares.
El edadismo limita el acceso a ayuda psicológica
Uno de los principales obstáculos aparece cuando el malestar emocional se interpreta como una consecuencia inevitable del envejecimiento. Esa idea puede retrasar derivaciones médicas y desalentar a quienes necesitan apoyo.
También influyen el costo, la cobertura sanitaria y prejuicios arraigados. Especialistas recuerdan que envejecer no elimina la capacidad de aprender, cambiar o reconstruir relaciones.
Existen opciones como terapia cognitivo conductual, psicodinámica, familiar o grupal. La elección depende de las necesidades de cada persona.
Los expertos coinciden en que buscar apoyo psicológico en etapas avanzadas puede ayudar a procesar pérdidas, mejorar vínculos, afrontar transiciones y recuperar participación social.